Durante una audiencia que presidía el sumo pontífice en Ciudad del Vaticano, una niña que padece de una enfermedad se subió al escenario y comenzó a aplaudir y a bailar.

La pequeña que se escabulló de su mamá se robó las miradas de todos los feligreses que se reunieron para escuchar al papa Francisco.

Cuando sus familiares intentaron llamar su atención para que bajara, el papa se dirigió a ellos y dijo «déjala tranquila, Dios habla para los niños. Déjala, déjala».

Este gesto se ganó lo ovación de todos los asistentes y permitió que la niña continuara jugando con total libertad.

Esta no es la primera vez que el pontífice tiene un gesto como este con niños, en 2018 dejó que un menor con autismo estuviera a su lado.