Un británico, considerado el pedófilo más peligroso en la historia de Reino Unido por llegar a abusar de casi 200 niños, fue violado y asesinado en la cárcel en la que cumplía condena por otro interno que quería hacerle sentir “lo que vivieron sus víctimas”.

El sujeto fue identificado como Richard Huckl, había sido condenado en el 2016 a 22 cadenas perpetuas por violar a 191 menores de entre 6 meses y 12 años, mientras se desempeñaba como voluntario en orfanatos de Malasia y Camboya.

Lea más: En un ritual macabro, hijos y nietos quemaron viva a su abuela

Cumpliendo su condena, el 13 de octubre de 2019 fue encontrado por oficiales de Policía sin vida en su celda.

Las autoridades señalaron que una vez vieron la macabra escena, notaron que Paul Fitzgerald, el autor del asesinato y quien cumple una condena desde el 2009 por delitos sexuales, parecía estar susurrándole algo al oído de Huckle.

Vea más: Otra mujer es asesinada en Egipto tras rechazar propuesta de matrimonio

“Creo que lo maté, está muerto”, dijo Fitzgerald a los vigilantes de la cárcel, según señaló durante el juicio el fiscal Alistair Neil Macdonald.

Según la autopsia, Paul Fitzgerald abusó de Huckle usando un utensilio de cocina, “le metió un bolígrafo en la nariz hasta llegarle al cerebro y lo estranguló con un cable eléctrico”.

Huckle presentaba también signos de golpes en la cara y los riñones y una herida de puñal en el cuello.

Declaración de Fitzgerald

Un día después del asesinato, Fitzgerald admitió ante un especialista en salud mental que quería no solo matar a Huckle, sino cocinar sus restos. Además, dijo que planeaba asesinar a dos o tres personas y que “se divirtió mucho” durante el ataque que perpetró.

Asimismo, Fitzgerald le confesó a una especialista médica que violó a Huckle para que sintiera “el dolor” de lo que le hizo a sus víctimas, todas menores, y calificó su ataque como “justicia poética”.

Según un psiquiatra, para el momento del ataque el acusado sufría psicopatía y trastornos de personalidad mixta y de identidad de género. Por el crimen fue condenado a 34 años de prisión.