La crisis diplomática entre Reino Unido y Rusia, desatada por el envenenamiento de un exespía ruso, se profundiza cada día más. Hoy el Gobierno británico decidió expulsar a 23 diplomáticos rusos, una movida rechazada por el Kremlin, que asegura no estar implicado en los hechos.

El envenenamiento de Sergei Skripal, un exespía ruso, desencadenó una ola de enfrentamientos diplomáticos entre el Gobierno británico y su par ruso sin precedentes en la historia reciente.

Skripal es un antiguo agente de la inteligencia militar rusa que trabajó para el MI6 en los años noventa y fue condenado en Rusia en 2004 por haber revelado la identidad de decenas de espías de Moscú.

Fue liberado en 2010 en un intercambio de agentes con Estados Unidos y se refugió en el Reino Unido, donde habría continuado en contacto con los servicios de seguridad locales.

El exespía, de 66 años y su hija Julia, de 33, se encuentran en estado crítico luego de ser expuestos a un agente nervioso militar de fabricación rusa conocido como Novichok antes de caer inconscientes el pasado 4 de marzo.

Además, este lunes, el exiliado ruso Nikolái Glushkov, amigo íntimo del malogrado oligarca Borís Berezovsky, fue hallado muerto en su domicilio de Londres, motivo por el que las autoridades británicas sospechan de Rusia.

“O bien, este fue un acto directo del estado ruso contra nuestro país o el Gobierno ruso perdió el control sobre un agente neurotóxico potencialmente catastrófico y permitió que llegara a manos de otros”, dijo Theresa May, primera ministra británica.

May también ordenó a 23 diplomáticos rusos abandonar territorio británico en menos de una semana, en lo que se cataloga como la expulsión de diplomáticos más grande de los últimos 30 años en Gran Bretaña.

Asimismo, canceló todos los contactos bilaterales de alto nivel con el Kremlin, advirtiendo a los británicos que viajen a Rusia que podrían ser hostigados.

En ese mismo sentido, señaló que ningún representante de la familia real ni ningún mandatario asistirán al Mundial de Rusia 2018 en un intento por boicotear la cita mundialista.

El enfrentamiento ha llegado a tal punto que las autoridades británicas contemplan quitarle el permiso la agencia Russia Today de transmitir en su territorio.

Rusia ha rechazado estas medidas a través de su embajada en Londres, calificándolas de absolutamente inaceptables, injustificables y cortas de miras.

Por su parte, la presidenta del Senado ruso, Valentina Matviyenko, aseguró que Rusia dará una respuesta rápida, dura y proporcional.

Este enfrentamiento se produce en plena época electoral en Rusia, donde Vladimir Putin aspira prolongarse en el poder por al menos seis años más.

La federación rusa asegura que los medios británicos no podrán trabajar en su territorio si Reino Unido expulsa a RT.