Manejar las cuentas, los negocios y el dinero de Diego Maradona, fallecido este miércoles a los 60 años, fue una misión delicada para sus apoderados que eran sus amigos hasta que la relación se rompía con discusiones y peleas ventiladas en los medios.

Maradona tuvo fuertes ganancias en su carrera, pero las sumas suenan casi ridículas comparadas con el dinero que embolsa actualmente un deportista de élite.

Al final del camino no sufría necesidades económicas, pero su herencia lejos estaba de reflejar el esplendor de la trayectoria. El astro se quejaba de las malas administraciones de sus sucesivos representantes, Jorge Cyterszpiller y Guillermo Cóppola.

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«Estoy ‘muerto’ (dolido) porque le di mi vida a Guillermo y me equivoqué. Se quedó con mucha plata mía y no lo voy a permitir. Él, que tiene este dinero, se lo deberá devolver a mis gordas (sus hijas, Dalma y Giannina). Le di un poder a alguien que creía mi amigo y no me respondió como me había prometido», expresó una vez, desilusionado.

Cóppola, un exempleado de banco e intermediario en pases de jugadores, carismático y polémico, se convirtió con los años en personaje mediático de la TV como gran conversador y contador de anécdotas.

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El exjugador le reclamaba el pago de dos millones de dólares, por diversos ingresos, entre ellos por el recordado partido homenaje en La Bombonera en 2001, cuando pronunció su famosa frase: «Me equivoqué, y pagué, pero la pelota no se mancha».

Cóppola acompañaba a Maradona a sol y a sombra, eran inseparables. Incluso el ídolo le dio su apoyo cuando el administrador estuvo en prisión acusado de tenencia de drogas.

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«Todas las cosas que yo tenía se las di a él. Me di cuenta que (Cóppola) me mintió durante muchos años», declaraba el exfutbolista fallecido este miércoles de un paro cardíaco a sus 60 años.

Cóppola reemplazó en su momento a su primer apoderado y amigo, Jorge Cyterszpiller, a quien conoció cuando el astro jugaba en las divisiones juveniles de Argentinos Juniors.

Con Cyterszpiller habían creado en 1980 una empresa para explotar la imagen del ídolo.

Pero en 1984 se produjo la ruptura. En su autobiografía, Maradona cuenta que «a Cyterszpiller le había ido tan mal con los números que estábamos en cero, quebrados, con deudas».

La relación con Cóppola se interrumpió entre 1990 y 1995 cuando el exDT contrató al empresario futbolístico Juan Marcos Franchi.

Otro administrador temporario fue el empresario uruguayo Oldemar Barreiro Laborde, quien mencionaba la descapitalización sufrida por Maradona.