La Unión Europea (UE) y el Reino Unido intentarán en las próximas semanas superar el estancamiento en el que se encuentra el Brexit, pese a que Bruselas sigue descartando renegociar el acuerdo de retirada y la salvaguarda irlandesa incluida en ese pacto.

Tras el encuentro de ayer, entre el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, y la primera ministra británica, Theresa May, ambos emitieron un comunicado en el que aseguraban haber acordado que sus equipos “deberían mantener conversaciones sobre si se puede encontrar un camino que obtenga el mayor apoyo posible” en Londres y respete la postura de la UE.

El escrito añadía que May y Juncker se citarán de nuevo antes del fin de febrero.

Pese a los anuncios sobre nuevos encuentros y conversaciones, Juncker recalcó tras la reunión del jueves con May que la UE no renegociará el acuerdo de retirada, aunque se mostró dispuesto a modificar la declaración política sobre la futura relación de la Unión Europea con el Reino Unido.

“El presidente Juncker (…) expresó su disposición para revisar la redacción de la declaración política acordada por la UE a veintisiete y el Reino Unido, para ser más ambiciosos en términos de contenido y velocidad en lo relativo a la futura relación entre la Unión Europea y el Reino Unido”, rezaba el comunicado conjunto.

El comunicado conjunto añadía que May describió “el contexto en el Parlamento del Reino Unido y la motivación” por la que se votó la enmienda para renegociar la salvaguarda, que en su forma actual propone que todo el Reino Unido permanezca en la unión aduanera tras el Brexit y que Irlanda del Norte se alinee con ciertas normas del mercado único para evitar una frontera física en la isla.

Sin embargo, esa solución de emergencia solo entraría en vigor si durante la transición, en la que la UE y el Reino Unido negociarán su futura relación y que en principio concluirá el 31 de diciembre de 2020, no se logra un remedio alternativo.

Según la nota conjunta de Juncker y May, la mandataria planteó “varias opciones” para hacer frente a las preocupaciones de los diputados británicos sobre la salvaguarda.