El 8 de septiembre se cumplen 31 años del feminicidio de los ‘hijos del poder’. Un atroz crimen que estremeció a un país y que tiene en libertad a sus victimarios.

El aterrador suceso ocurrió el 8 de septiembre de 1990 en la provincia de Catamarca (Argentina) cuando asesinaron a María Soledad Morales, una joven que cursaba quinto año de secundaria y estaba a cuatro días de cumplir 18 años.

 

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Feminicidio de María Soledad Morales

La joven de 17 años asistió a un baile con sus compañeras con motivo de elección de la reina de los estudiantes; esta fiesta iba a recaudar fondos para pagar un viaje de egresados de cinco alumnas de curso, entre ellas, el de María Soledad.

La adolescente nació el 12 de septiembre de 1972 a las 7:00 p.m., era la segunda hija de Ada Rizzardo y según ella, María Soledad quería ser “maestra porque amaba a los niños, y soñaba con ser modelo para que la conocieran en todo el mundo”.

 

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María Soledad era un estudiante promedio, cuando no sacaba un buen promedio en algún examen, le decía a su mamá “no soy la mejor alumna, pero te traigo el diploma de asistencia perfecta”, Rizzardo se reía porque sabía que se esforzaba, además que le gustaba ir a la escuela y por eso nunca faltaba.

La noche anterior antes de que la asesinaran, María Soledad solo tenía en su mente y en sus conversaciones el baile, ya que iba a ser la primera vez que iba a viajar sola con sus compañeros de colegio. Cuando llegó ese grandioso día de la fiesta, ese 7 de septiembre, cuadró con sus amigas reunirse en el salón donde iba a hacer el baile para arreglarlo.

 

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Luego de pasar gran parte del día organizando el evento, volvió a la casa cansada y hasta le dijo a su mamá que no quería ir, pero Rizzardo sabía que era muy importante, ya que lo que recaudaran iba usarse para que viajara a Carlos Paz, una ciudad al oeste de Córdoba (Argentina), por lo cual, la dejó descansar y luego la despertó para que saliera.

Chao mami, nos vemos mañana“, fueron las últimas palabras y la última vez que Ada Rizzardo vio a María Soledad.

 

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Cerca de las 2:30 de la mañana, la joven de 17 años se despidió de una de sus amigas quedando sola en una parada de autobús, ya que había acordado encontrarse con Luis Tula, un hombre 12 años mayor que ella del cual se había enamorado.

Tula pasó a recogerla y la convenció de ir a un bar que estaba de moda. En ese lugar, según las investigaciones, el hombre “se la entregó a sus asesinos”.

 

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María Soledad quedó a manos de los ‘hijos del poder’, entre los cuales figuraba Guillermo Luque, el hijo de un diputado nacional.

Los hombres le dieron bebidas y la drogaron, se la llevaron a un hotel, la violaron entre dos y cuatro sujetos; la quemaron con cigarrillos, le fracturaron a golpes la mandíbula y le aplastaron el cráneo con una piedra. Antes de las seis de la mañana, una sobredosis acabó con su calvario. Su cuerpo fue encontrado dos días después en un basural.

 

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Su papá, Elías Morales fue quien tuvo que tratar de ver lo que quedaba de su hija. Una imagen imborrable, un cuerpo que distinguió por una pequeña cicatriz que tenía en la muñeca. María Soledad estaba casi que irreconocible, le faltaba un ojo, las orejas y su cuero cabelludo había sido arrancado.

Asesinos de María Soledad usaron una piedra para desfigurarla

 

Primer caso visible de feminicidio

Pasaron siete jueces, 66 marchas del ‘Silencio’, la renuncia del exgobernador Ramón Saadi, un expediente que sumó más de 30 cuerpos y dos juicios escandalosos para que finalmente en 1998, solo dos personas fueran condenadas por el atroz hecho. No obstante, actualmente los hombres están en libertad.

Este caso se convirtió en el primer caso visible de feminicidio, según cuenta a TN la rectora del colegio al que asistía María Soledad, la monja Martha Pelloni.

 

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“Tanto la investigación como la condena fueron incompletas”, asegura Pelloni, añadiendo que el caso quedó en la impunidad.

En 1990, Pelloni fue nombrada como rectora, sin embargo desde el 8 de septiembre su vocación daría un giro, ya que se puso al frente de buscar justicia por María Soledad junto con la familia, los Morales. “Me dediqué por entero a eso durante el primer año y medio”, sostiene la monja.

Monja Pelloni buscando justicia por María Soledad

 

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Qué pasó con los Morales

La mamá de María Soledad, Ada Rizzardo ruega todos los días para que sus hijos no se encuentren con Luis Tula, quien actualmente está en libertad. Solo un vez se ha encontrado con el sujeto que le arrebató la vida de su hija. “Lo vi venir en un auto. No podía hablar, me quedé paralizada”, cuenta Rizzardo.

Ada sostiene que sus hijos se han cruzado Tula varias veces y cuando regresan a casa, “vuelven tristes, destruidos”, por lo que ella, como mamá, intenta contentarlos, sin embargo ellos le insisten en que los hombre que asesinaron a María Soledad “andan tan tranquilos por la calle como si no hubieran hecho nada”.

 

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Rizzardo es abuela y bisabuela y afirma que son su felicidad, aunque es una felicidad incompleta. “Los miro y me falta el hijo de ella, de Sole”.

Por otro lado, su esposo, Elías falleció dos veces, una primera de alma con su hija ese 8 de septiembre de 1990, y una segunda en 2016 a los 71 años tras sufrir un accidente cerebrovascular. “Yo creo que a él se lo llevó temprano el sufrimiento”, manifiesta Rizzardo.

 

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A pesar de la pérdida de María Soledad, los Morales encontraron más hijas de corazón, haciendo referencia a las compañeras de su hija, quienes se atrevieron a luchar por hacer justicia por María Soledad.

Se los voy a agradecer hasta el último día de mi vida, con ellas nacieron las marchas del silencio“, dijo Rizzardo, y asimismo lamentó que el encubrimiento que hubo en el caso “fue tan tremendo como el mismo hecho. La justicia quedó en deuda con los Morales”, puntualizó Ada.