El puente que se derrumbó en Miami había sido concebido como un proyecto “insignia” cuyo propósito era brindar seguridad a los estudiantes de la Universidad Internacional de Florida pero terminó convertido en escombros provocando una tragedia.

La sección derrumbada, de 950 toneladas de peso y 53 metros de longitud, debía conectar unos edificios de apartamentos de estudiantes situados en el suburbio de Sweetwater, en los que viven cerca de 4.000 alumnos, con el campus principal de la Universidad Internacional de Florida.

La construcción del puente comenzó en la primavera de 2017 y se esperaba que concluyera a comienzos de 2019.

La obra se aceleró después de que el pasado verano una estudiante muriera atropellada al cruzar la calle octava.

El pasado sábado se instaló precisamente la estructura principal sobre los pilares.

Ese día, la universidad publicó un time lapse en el que se ve la etapa final de la construcción del paso e incluso muestra a las autoridades de la institución junto a los representantes de la constructora celebrando durante la conclusión de esta etapa.

El proyecto, que costó unos 14,2 millones de dólares, estaba a cargo de la constructora Munilla Construction Management, que había sido demandada por un trabajador de seguridad que se lesionó en una de sus obras, y la firma de ingeniería FIGG Bridge Group, que tenía una multa por prácticas poco seguras por el desplome de un segmento de otro puente en construcción en Virginia.