“Estoy en el salón de clases 112” fueron las palabras que emitió Khloie Torres, una niña de 10 años de edad, durante una llamada que realizó a emisarios del 911 cuando estaba atrapada con el atacante de la escuela de Uvalde, en Texas, según un reporte exclusivo de la cadena televisiva CNN.

“Por favor, apúrense. Hay muchos cadáveres”, era el escabroso testimonio que emitió la pequeña Torres, ante la línea telefónica de emergencias, durante la masacre que perpetraba un sujeto en la Escuela Primaria Robb, y que había asesinado a su profesora y a varios de sus compañeros. Khloie, quien ahora tiene 11 años, fue una de las sobrevivientes.

“Por favor busque ayuda. no quiero morir. Mi profesora está muerta. Ay dios mío”se oía decir angustiada y exasperada a la menor.

Ya habían pasado 30 minutos desde esa llamada telefónica: el atacante ya había hecho su cometido en las aulas 111 y 112, y la menor continuaba refugiada. 10 minutos más tarde, un equipo de ataque irrumpió en la institución educativa y se enfrentó al asesino sobre las 12:50 pm.

CNN reveló que tuvo acceso a esas llamadas de Khloie y a las de otros compañeros de su clase, cuya respuesta policial fue fuertemente condenada por la opinión pública, quien manifiesta que “tras la primera llamada, debió acabarse con la vacilación de un asesino que deambulaba como si nada por la escuela, acribillando gente”.

Inclusive, las agencias policiales se han intercambiado discursos entre sí para modificar las narrativas de la masacre ocurrida el pasado 24 de mayo, por no actuar inmediatamente ante el intento inicial de ingresar al salón cuando el atacante respondió los disparos y por tratar al sospechoso “como si estuviese atrincherado y no fuese una amenaza activa.

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“Valentía y cobardía”

Diecinueve niños y dos docentes fue el fatídico saldo de la masacre de ese 24 de mayo.

Steven McCraw, principal policía de Texas y quien oficia como el director del Departamento de Seguridad Pública del estado, reconoció ante las familias en duelo que si hubo negligencia policial, pero insiste en que su departamento “no le falló a la comunidad”.

Rubén Torres, padre de Khloie, reconoció con profunda admiración la reacción de su hija en un momento de muy alta presión y que, según las autoridades de Texas, “se veía venir”.

“Ese día, las cosas que ella hizo fueron absolutamente increíbles”, dijo sobre su hija. De los adultos que respondieron, dijo: “Ninguno de ellos tuvo valor ese día”.