La ley que busca establecer comunidades separadas solo para judíos, desató la polémica en el parlamento israelí, ya que algunos de los legisladores consideran que se trata de una iniciativa racista por parte del Gobierno.

La iniciativa, cuya primera lectura fue aprobada en abril, cuenta con el apoyo del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien defendió la implementación en beneficio de su país, mientras que el presidente Reuven Rivlin, aseguró que esta podría afectar al pueblo judío de Israel y de todo el mundo.

El ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, también rechazó la propuesta al asegurar que esta podría afectar a cientos de miles de inmigrantes a los que Israel aún no reconoce como judíos.

El comité encargado de promover este proyecto se reunirá el próximo martes para buscar un acuerdo y aprobar la versión final de la propuesta.