La reconocida gorila Koko, que tenía la habilidad de comunicarse a través de señas, falleció el pasado martes a los 46 años.

El animal, nacido el 4 de julio de 1971, se encontraba en un refugio protegido en las montañas de Santa Cruz, en California.

Desde corta edad impresionó por su capacidad para aprender el lenguaje de señas y comunicarse con los humanos a través de él.

«Su impacto ha sido profundo y lo que ella nos enseñó acerca de la capacidad emocional de los gorilas y sus habilidades cognitivas continuará cambiando el mundo», agregó la fundación.

Tras hacerse pública, este jueves, la noticia de la muerte de KoKo mientras dormía, la página web de la fundación sufrió problemas técnicos ante la gran afluencia de visitantes.

La memoria y «legado» del primate será homenajeada con proyectos en curso que incluyen un santuario para gorilas en Maui, Hawái, y en la conservación de la vida salvaje en el África así como en el desarrollo de una aplicación para teléfonos sobre el lenguaje de señas.