Como una reacción a calmar las protestas de los “chalecos amarillos”, el presidente francés, Emmanuel Macron, informó este lunes que subirá el salario mínimo y bajará impuestos.

Se trata de un incremento de cien euros al salario básico, que en la actualidad es de 1.498 euros brutos, y una reducción de gravámenes a los pensionistas.

El mandatario europeo, quien aceptó que su discurso ha llegado a herir en el pasado a algunas personas, justificó el descontento que ha provocado las protestas, por lo que anunció que decreta un «estado de emergencia económico y social» para hacerle frente.

Asimismo, en una alocución televisada admitió que Francia afronta «un momento histórico» y pidió a las grandes empresas que participen en el esfuerzo necesario para cambiar la situación.

El jefe de Estado explicó que el aumento del salario entrará en vigor en 2019 «sin que le cueste nada al empleador»; a su vez, indicó que las horas extraordinarias estarán exentas de impuestos y cargas también a partir del año que viene.

«Queremos una Francia donde una persona pueda vivir dignamente de su trabajo. Pido al Gobierno y al Parlamento que hagan lo necesario», concluyó Macron.