Nicola Priest, de 23 años, fue acusada de homicidio involuntario, y sentenciada a 15 años de prisión, y una sentencia simultánea de tres años por crueldad infantil, luego que su hija Kaylee-Jayde de 3 años fuera hallada muerta con lesiones en su cuerpo en el lugar donde vivía en Birmingham (Inglaterra) el 9 de agosto del año pasado.

El novio de la mujer, Callum Redfern de 22 años también fue acusado por homicidio involuntario, y deberá pagar una pena de prisión de 14 años.

El crimen habría sucedido, al parecer, cuando la pareja golpeó a la menor después que los interrumpiera mientras tenían relaciones sexuales.

 

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La joven madre, además, habría creado una cuenta en la red social TikTok un mes después del asesinato de la pequeña. Allí hizo un video donde agacha la cabeza y parece llenarse de lágrimas mientras una canción suena de fondo.

Luego pronuncia la letra de la canción: “Lo siento mamá y papá. Sé que lo arruiné mucho. Debería haberlo hecho, debería haberlo hecho mejor”. En otras publicaciones hace macabros tributos a su hija.

 

 

Después de la sentencia, el padre de Redfern, Andrew, calificó a Priest de “madre malvada” y dijo que “no se merece hijos”. Además, dijo que su hijo fue engañado por Priest y “quedó atrapado en eso”, describiéndolo como un “niño” incapaz de manipular a su exnovia.

 

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Sin embargo, a lo largo del juicio se mostraron pruebas que apuntan a diferentes situaciones de violencia física y psicológica que sufrió la pequeña de tres años por parte de la madre y su novio, además de la notable indiferencia por el bienestar de la menor.

“No creo, lamentablemente, que alguna vez sepamos completamente lo que sucedió, nunca obtendremos esa imagen completa, ambos no han admitido su propia responsabilidad en lo sucedido”, afirmó el detective inspector, Adam Jobson.