El pasado 24 de mayo, una masacre en una escuela primaria en Texas conmocionó a un país luego de que Salvador Ramos de 18 años de edad, matara a 19 niños y dos maestros. Con el pasar de los días, se han revelado las llamadas al 911 que hicieron los menores y los escalofriantes testimonios de los niños que sobrevivieron.

Llamadas al 911

El director de Seguridad Pública de Texas, Steven McCraw, indicó que al menos dos menores llamaron al teléfono de emergencia 911 durante los 40 minutos en los que el tirador, Salvador Ramos, estuvo disparando dentro de la escuela primaria Robb de Uvalde.

De acuerdo con la cadena NBC, la primera llamada al 911, que duró un minuto y 23 segundos, llegó a las 12:03 horas (hora local), donde una estudiante susurró al teléfono que se encontraba en el salón 112 de la escuela.

Foto: AFP

Minutos después, sobre las 12:10, esta misma menor volvió a llamar e informó que varias personas estaban muertas. Luego, realizó una tercera llamada a las 12:13 y una cuarta, a las 12:16 para decir que ocho o nueve estudiantes estaban vivos.

Una segunda estudiante contactó con el 911 desde el salón 111, aunque colgó al ser increpada por otro alumno. McCraw explicó que, en otra llamada al mismo teléfono sobre las 12:21 se registraron al menos tres disparos de fondo.

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Una llamada adicional se registró a las 12:36, pero solo duró 21 segundos. McCraw ha indicado que la primera niña que llamó en un primer momento volvió a contactar con el 911, cuando le dijeron que se estuviera “callada”.

Finalmente, sobre las 12:43 y 12:47, una menor le pidió a un operador del 911 que “enviara a la Policía en ese momento”. Hubo un lapso de aproximadamente 40 minutos entre la primera llamada y el momento en que la Policía abatió al tirador, a las 12:51 horas.

Los testimonios de los niños sobrevivientes: “Van a morir todos”

La policía admitió el viernes que tomó una “decisión errónea” al demorar su ingreso al centro educativo luego de ser alertados el martes del tiroteo.

En efecto, tardaron cerca de una hora en poner fin a la masacre, a pesar de varias llamadas de niños que pedían una intervención. Los 19 agentes que se encontraban en el lugar esperaban la llegada de una unidad especializada.

Fotos: AFP

Mientras, en el interior de la escuela, un grupo de alumnos estaba encerrado en un aula con el tirador, quien estaba equipado con un rifle semiautomático y chaleco táctico.

Tras entrar en el aula, Ramos cerró la puerta y se dirigió a los niños: “Van a morir todos”, antes de abrir fuego, relató un sobreviviente, Samuel Salinas, de 10 años, al canal ABC.

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“Creo que me estaba apuntando”, confesó el niño, pero una silla entre él y el tirador bloqueó la bala. Se tiró al piso cubierto de sangre para hacerse el muerto.

Lo mismo hizo Miah Cerrillo, de 11 años, para escapar de la atención de Salvador Ramos. La niña se cubrió con la sangre de un compañero, cuyo cadáver estaba junto a ella, dijo a la cadena CNN en un testimonio fuera de cámaras. Acababa de ver al atacante matar a su maestra después de decirle “buenas noches”.

Foto: AFP

Otro estudiante, Daniel, contó al periódico The Washington Post que mientras las víctimas esperaban a que la policía viniera a rescatarlos, nadie gritó. “Estaba asustado y estresado, porque las balas casi me pegan”, dijo.

Su maestra, que resultó herida, les susurró que “mantuvieran la calma” y “quedaran quietos”.

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Una niña, también herida de bala, había pedido amablemente a su maestra que llamara a la policía, diciendo que “sangraba mucho”, relató Daniel, que ya no puede dormir solo y tiene pesadillas.

Los niños sobrevivientes “están traumatizados y tendrán que vivir con eso toda la vida”, subrayó su madre, Briana Ruiz.

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Samuel Salinas también dijo tener pesadillas en las que ve al tirador. La idea de volver a la escuela, o incluso volver a ver a los compañeros de clase, sigue siendo aterradora. “No tengo muchas ganas”, confesó, y añadió que quería “quedarse en casa” y “descansar”.