En su última declaración, el primer ministro australiano Scott Morrison anunció nuevas medidas de distanciamiento social en su lucha por frenar la propagación del COVID-19.

Ya no serán 10 personas las que pueden estar reunidas al aire libre, limitó este número a dos. Quien incumpla esta norma podrá pagar una multa de hasta 1.000 dólares australianos.

También ordenó el cierre de los parques públicos, las pistas de patinaje y los gimnasios al aire libre. Además volvió a hacer énfasis a que se queden en casa, dijo que no salgan a menos que sea extrictamente necesario.

Anunció además que invertirá 1.100 millones de dólares en servicios de salud mental y en la lucha contra la violencia doméstica.

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