El vicepresidente saliente de EE.UU., Mike Pence, se convirtió este viernes en el responsable gubernamental estadounidense de mayor rango que recibe la vacuna del COVID-19.

«No he sentido nada. Bien hecho», dijo Pence en un acto en la Casa Blanca, donde le pusieron la primera dosis de la vacuna a él, a su esposa Karen y al director general de salud pública del Gobierno estadounidense, Jerome Adams.

Pence dejó que las cámaras de televisión grabaran mientras los doctores le ponían la vacuna, en un intento de generar confianza en la eficacia y seguridad del preparado desarrollado por Pfizer y su socio alemán BioNtech.

Esa vacuna es la primera aprobada en Estados Unidos y empezó a suministrarse este lunes, y el gesto de Pence tenía como objetivo disipar las dudas de algunos estadounidenses justo cuando se espera que el Gobierno dé luz verde a un segundo preparado, el de Moderna.

«El pueblo estadounidense puede estar seguro: tenemos una, y quizá en cuestión de horas dos, vacunas seguras y efectivas para ustedes y sus familias», garantizó Pence, que describió ese logro como un «milagro médico».

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El presidente electo de EE.UU., Joe Biden, también planea ponerse la primera dosis de la vacuna la semana que viene en un acto público, y el principal epidemiólogo del Gobierno estadounidense, Anthony Fauci, ha prometido hacerlo pronto y ante las cámaras.

Los líderes del Congreso estadounidense recibirán asimismo la vacuna en los próximos días, y los expresidentes de EE.UU. Barack Obama (2009-2017), George W. Bush (2001-2009) y Bill Clinton (1993-2001) planean igualmente vacunarse ante las cámaras.

En cambio, Trump ha guardado silencio sobre el inicio de la campaña de vacunación en Estados Unidos y no ha aclarado cuándo se pondrá la vacuna.

«No tengo programado que me pongan la vacuna, pero espero recibirla en el momento adecuado», escribió Trump en Twitter el pasado domingo.