Nueve semanas de azote del COVID-19 en el mercado laboral de Estados Unidos han empujado a más de 38,6 millones de personas a solicitar el subsidio convencional por desempleo.

Este jueves, el Departamento de Trabajo informó más de 2,43 millones de nuevos trámites la semana pasada.

Para paliar los estragos económicos causados por la pandemia, la Reserva Federal (Fed) ha lanzado todo su arsenal monetario con inyecciones masivas de liquidez en los mercados financieros, compras masivas de deuda y ha bajado los tipos de interés prácticamente al 0 %.

El promedio de solicitudes de este beneficio en las últimas cuatro semanas, un indicador que atenúa los altibajos semanales y da idea de la tendencia, fue de 3,04 millones, comparado con la media de 3,54 millones de la semana anterior.

En la semana que concluyó el 9 de mayo había poco más de 25 millones de personas que ya recibían ese subsidio, comparado con 22,5 millones en la semana anterior, de acuerdo con las cifras del gobierno.

Según las cifras oficiales el índice de desempleo en Estados Unidos pasó del 4,6 % de la fuerza laboral en marzo al 14,7 % en abril.

Los analistas calculan que, sumando todos los programas de prestaciones por desempleo, el paro llega a casi el 18 % de la fuerza laboral.

Este cálculo supera en mucho el índice de desempleo del 10 % marcado en octubre de 2009 cuando el país salía de la Gran Recesión (2007-2009), y se acerca a las marcas de la Gran Depresión en la década de 1930.