Un hombre identificado como Moisés Santos, de 53 años, empleado del Carrefour del barrio Torre, en la ciudad de Recife en Brasil, murió de un infarto en la tienda.

Los empleados del almacén escondieron el cuerpo bajo paraguas y cajas y siguieron atendiendo hasta la hora de cierre de la tienda.

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Varios clientes se percataron del hecho e hicieron la denuncia a través de las redes sociales. El cuerpo permaneció oculto en el local por más de seis horas.

La filial brasilera de Carrefour expidió un comunicado ofreciendo excusas, lamentando el hecho y explicando que el cuerpo fue cubierto a la espera que las autoridades respectivas se hicieran presentes para realizar el levantamiento del cadáver.

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