El expresidente peruano Alan García murió hace pocos minutos, en un hospital de Lima mientras era operado de un disparo en la cabeza, que se propinó cuando iba a ser detenido por orden judicial, por supuestos delitos de corrupción vinculados al caso Odebrecht. 

La misma ministra de Salud, Zulema Tomas, había entregado un parte médico indicando la gravedad de la herida de García, quien había sido reanimado luego de sufrir tres paros cardiorrespiratorios.

El director del hospital, Enrique Gutiérrez, agregó que el exgobernante presentaba un disparo de arma de fuego en el cráneo «con orificio de entrada y salida» y que todos los médicos del Casimiro Ulloa, en el distrito limeño de Miraflores, participaban en la operación.

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El suceso se produjo cuando agentes de la División de Investigación de delitos de Alta Complejidad acudieron a la casa del político, sobre el que pesa desde finales del año pasado una orden de impedimento de salida del país, para someterlo a una detención provisional por diez días ordenada por el Poder Judicial.