Amanda Martínez, de 31 años, el 7 de noviembre recogió un pedido en un restaurante de comida mexicana, pero poco después regresó al local para quejarse de que la sopa que había ordenado estaba tan caliente que la tapa de plástico se había derretido.

La gerente del local, Jannelle Broland, asegura que se disculpó con la cliente y le ofreció un reembolso u otro plato del menú. Martínez exigió hablar con otro administrador, pero como no había nadie más del personal administrativo, enfurecida arrojó la sopa a su víctima y se marchó.

“No toleramos este tipo de comportamiento”, y si una persona “cree que ha recibido un mal servicio le recomendamos comportarse de manera civilizada hasta que se resuelva el problema”, declaró el subjefe de la estación de Policía de Temple, Allen Teston.

La Policía de la ciudad estadounidense de Temple, en Texas, arrestó este miércoles a la mujer. Las autoridades policiales indicaron que el caso está siendo investigado como un crimen.