Katy Mosley, de 27 años, aseguró que notó por primera vez un “brillo” en los ojos de su hijo de dos años cuando estaban en la casa de un amigo en agosto de este año.

La mujer indicó que podía “ver dentro” de su pupila cuando se encendía una lámpara y las luces estaban tenues y decidió que la revisaran.

Foto: Evening Gazette

Después de un viaje al médico, enviaron a Kenny al Hospital de Niños de Birmingham, donde le hicieron una ecografía en sus pupilas dilatadas.

Los resultados arrojaron que su hijo tenía un tumor que era casi de grado E, el tipo más grave.
Al bebé le diagnosticaron retinoblastoma, que afecta a bebés y niños pequeños, y a Katy le dijeron que necesitaría seis rondas extenuantes de quimioterapia.

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“Nos mostraron las imágenes del interior del ojo deficiente de Kenny. Se podía ver el tumor y un montón de pequeños círculos blancos que flotaban en su ojo”, explicó.

Katy ahora lleva un diario en línea del tratamiento de Kenny cada tres o cuatro semanas y ha instado a otras personas a que sean conscientes del brillo que puede aparecer en los ojos de un niño.

El retinoblastoma es un cáncer de retina, el revestimiento sensible a la luz que se encuentra en la parte posterior del ojo.