El mundo superó este jueves los cinco millones de casos declarados de COVID-19, debido sobre todo al rápido avance de los contagios en América Latina y Estados Unidos.

Esta situación que contrasta con el progresivo retorno a la vida en Europa y con la «victoria» que China desea proclamar frente al virus.

Según un recuento de la AFP basado en fuentes oficiales, al menos 5.006.730 personas han resultado contagiadas, de las que 328.047 fallecieron.

El número de casos del nuevo coronavirus en el mundo se ha multiplicado por dos en un mes, con una aceleración impresionante de los contagios en América Latina y el Caribe.

El aumento en América Latina se debe en gran medida al alza de casos en Brasil (291.579 casos el 21 de mayo, cifra que se ha duplicado en 9 días), pero también en Perú (104.020 casos el 21 de mayo), México (56.594 casos el 21 de mayo) y Chile (53.617 el 20 de mayo).

Europa, el continente más afectado, con cerca de dos millones de casos y casi 170.000 fallecimientos, prosigue la vía de un lento desconfinamiento.

«Genocidio» temido en Brasil

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La OMS recordó el miércoles que la pandemia está lejos de ser controlada, con 106.000 nuevos casos registrados en 24 horas, todo un récord.

Brasil es uno de los países en que la pandemia crece más deprisa, con un balance de 1.179 fallecimientos en las últimas 24 horas.

Bajo presión de Bolsonaro, el ministerio de Salud recomendó el miércoles el uso de cloroquina y su derivado, hidroxicloroquina, para pacientes leves de covid-19.

El uso de este antipalúdico y su derivado se debate porque no está demostrada su efectividad contra la covid-19. Pero Trump anunció esta semana que toma hidroxicloroquina de forma preventiva.

Perú, el segundo país más afectado en América Latina después de Brasil, superó el miércoles los 100.000 contagiados y las 3.000 muertes.

Mientras en Chile, donde se han superado los 50.000 casos, las protestas en Santiago se han extendido para denunciar la falta de alimentos.

Ecuador, otro de los países más afectados, en particular Guayaquil, que comenzó el miércoles su desconfinamiento, se enfrenta a un nuevo problema: dos tercios de los presos de una prisión en el centro del país están contagiados.