Dentro de la galaxia OJ 287, a unos 3.500 millones de años luz de la Tierra, dos agujeros negros están atrapados en un encuentro interminable. RT explica que El agujero negro supermasivo en el centro de la galaxia es aproximadamente 18.000 millones de veces más masivo que el sol. Su pareja de ‘baile’, mucho más pequeña pero aún enorme, es ‘solo’ 150 millones de veces más masiva que el sol.

Cada 4.380 días (12 años), el agujero negro pequeño se estrella contra un enorme disco de escombros que gira alrededor del agujero negro supermasivo. En ese momento, crea una explosión de luz que se puede visualizar desde la Tierra porque es más brillante que un billón de estrellas. Una animación, creada por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, muestra el fenómeno perfectamente.

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El agujero negro más pequeño no tiene una sincronización perfecta. Se estrella a través del disco a intervalos irregulares debido a su órbita oblonga, lo que dificulta a los científicos observar exactamente cuándo podría ocurrir la próxima explosión de luz. Entonces, en 2010, un equipo de investigadores se propuso crear un modelo para predecir cuándo podrían ver la próxima mega llamarada. Su modelo predijo correctamente la aparición de un brote de luz en tres semanas.

Un agujero negro​ es una región finita del espacio en cuyo interior existe una concentración de masa lo suficientemente elevada y densa como para generar un campo gravitatorio tal que ninguna partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de ella.

Científicos del Instituto Tata de Investigación Fundamental en Bombay (India), en 2018 pudieron refinar el modelo para predecir que la próxima llamarada alcanzaría su punto máximo el 31 de julio de 2019.

Una nueva investigación, publicado en Astrophysical Journal Letters, demuestra que las predicciones de los científicos eran correctas, y afortunadamente el telescopio Spitzer de la NASA estaba observando el OJ 287 en el momento justo.

«Fue extremadamente afortunado que pudiéramos capturar el pico de esta llamarada con el Spitzer, porque ningún otro instrumento hecho por el hombre fue capaz de lograr esta hazaña en ese momento específico», explicó el miembro del proyecto Spitzer, Seppo Laine.

Este telescopio proporcionó más evidencia para el llamado teorema de la calvicie, que plantea que los agujeros negros son lisos y simétricos.