El primer ministro británico, Boris Johnson, enfrenta una rebelión de sus propias filas en el partido conservador.

Incluso en el parlamento un legislador conservador pidió su renuncia con una frase que ya se hizo popular.

En el nombre de Dios, váyase”, dijo el diputado conservador David Davis en el Parlamento.

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El premier está contra las cuerdas debido a la fuerte polémica desatada por las fiestas en la sede de gobierno británico en pleno confinamiento por el COVID-19.

En respuesta a Davis, Boris Johnson respondió diciendo que asume “toda la responsabilidad de todo lo que se ha hecho en este gobierno y durante la pandemia“.