El estado de Nueva York, que registra ya un total de 9.385 muertes a consecuencia del coronavirus, se acerca con paso firme a los 10.000 fallecimientos al prolongarse una jornada más la tasa de mortalidad de más de 700 víctimas al día que ha venido registrando toda la semana.

De acuerdo con el anuncio del gobernador de la región, Andrew Cuomo, este sábado perdieron la vida otras 758 personas a causa de la pandemia, una cifra que describió como «trágica».

«Cada uno de ellos es una cara, un nombre y una familia que está sufriendo en este fin de semana que para muchos en este estado y esta nación es una fecha religiosa muy destacada», indicó Cuomo en su rueda de prensa diaria, en la que señaló que los «neoyorquinos han hecho todo lo humanamente posible» para intentar salvar sus vidas.

Cuomo comparó el número de fallecimientos del coronavirus con el del atentado del 11S, el peor suceso vivido en Nueva York en la historia reciente, y señaló que la enfermedad ya ha matado a más del triple de gente que aquel atentado de 2001, en el que murieron 2.753 personas.

El gobernador señaló, sin embargo, que hay «buenas noticias» en este domingo de Semana Santa, y reveló que el número de ingresos hospitalarios ha bajado en las últimas 24 horas.

«Este es el número que hemos estado observando porque teníamos mucho miedo de que el sistema hospitalario se viera sobrepasado», señaló el máximo mandatario de la región, que apuntó además que el número de altas está subiendo.

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Pese a la mejora que muestran algunos datos, Cuomo subrayó que aún no se ha hablado de una fecha concreta para reapertura de negocios y la vuelta a la normalidad, aunque dijo que se quiere hacer «lo antes posible».

«Las advertencias son que tenemos que ser inteligentes con la manera en la que volvemos a abrir (negocios y colegios)», agregó el gobernador, que apuntó a una «estrategia segura para la salud pública que sea consistente con la economía».

Mientras tanto, el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, informó este domingo que la situación en la ciudad está mejorando, y reveló un importante descenso en el número de intubaciones diarias, aunque subrayó que no se puede confirmar que se trate de un progreso definitivo.

«Me alegra muchísimo poder decir que, justo cuando pensábamos que las cosas se iban a poner peor, hemos empezado a ver mejoras», aseguró De Blasio, a la vez que señaló que es «importante no llegar a demasiadas conclusiones con demasiada rapidez».