La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, OEA, aprobó una resolución que abre la puerta a la suspensión de Venezuela del organismo y que desconoce la legitimidad de las elecciones del pasado 20 de mayo, en las que Nicolás Maduro fue reelegido como presidente.

Se necesitaban al menos 18 votos para que se aprobara la resolución, pero fue aprobada con 19 frente a 4 en contra y 11 abstenciones.

Al respaldo de los 14 países del Grupo de Lima y Estados Unidos, se sumó Jamaica, Bahamas, Barbados y República Dominicana.

La suspensión es la mayor sanción que tiene a su disposición la OEA, en sus 70 años de historia, solo se ha aplicado a Honduras y a Cuba. Sin embargo, no es definitiva y tampoco automática.

El siguiente paso es convocar una asamblea general extraordinaria con los cancilleres y obtener el respaldo de 24 países, es decir, dos tercios de los miembros de la OEA; que incluye a Cuba, que pertenece al organismo pero no participa en él desde 1962. 

Venezuela ya pidió dejar la OEA el 28 de abril de 2017, una salida que por cuestiones procedimentales será efectiva solo dos años después, el 28 de abril de 2019, por lo que el canciller venezolano,  Jorge Arreaza, tachó de «ridiculez» la iniciativa de suspender a su país.

 

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