La ONU avisó que una ofensiva del régimen sirio contra la provincia de Idleb, último bastión opositor, puede crear una «tormenta perfecta» y la peor catástrofe humanitaria de la guerra.

«Una batalla por Idleb sería una batalla horrible y sangrienta. Los civiles son las potenciales víctimas y hay peligros, en caso de un ataque a gran escala, de incidentes o de una rápida escalada entre actores regionales e internacionales», advirtió el enviado de la organización para Siria, Staffan de Mistura.

El diplomático compareció por videoconferencia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, que hoy analiza la situación en Idleb mientras en Teherán se reúnen los líderes de Turquía, Rusia e Irán para decidir el destino del feudo rebelde.

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En Idleb, explicó de Mistura, hay efectivamente grupos terroristas, como asegura el gobierno de Bachar al Asad, pero también opositores que se trasladaron allí dentro de acuerdos con las autoridades y una gran mayoría de población civil.

De Mistura dijo al Consejo de Seguridad que tiene propuestas sobre posibles fórmulas para «separar» a los terroristas de otros rebeldes armados.

Según la ONU, de los al menos 2,9 millones de personas que viven en la provincia un 98,5 por ciento son civiles, un millón de ellos niños y 1,4 millones personas desplazadas de sus hogares.