Se necesitan 22 millones de dólares suplementarios para atender al creciente número de venezolanos que entran a Colombia, indicó el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el principal brazo humanitario de Naciones Unidas.

«Cuando las familias inmigrantes llegan a los centros de recepción reciben alimentos calientes y pueden quedarse de tres a cinco días, pero luego tienen que irse para que otros recién llegados, puedan ser atendidos», dijo el portavoz del PMA, Herve Verhoosel.

Muchos de los que tienen que abandonar esas instalaciones temporales viven en asentamientos informales que se van creando a lo largo del territorio colombiano.

Según Verhoosel, la falta de alimentos se convierte en el principal problema para quienes atraviesan a diario la frontera entre Venezuela y Colombia, que cuenta con siete puntos de pasajes oficiales y más de un centenar informales.

«Ante el aumento previsto de inmigración a Colombia, el PMA espera que la comunidad internacional siga apoyando esta respuesta de emergencia», comentó Verhoosel.