En medio de consignas de ambos bandos de la Asamblea Nacional de Venezuela, oficialistas y opositores, y de la fuerte crisis económica y política que atraviesa este país, se instaló el nuevo parlamento marcado por el liderazgo de la Mesa de Unidad Democrática poniendo fin a 17 años de hegemonía Chavista.

109, de los 112 diputados, elegidos por los venezolanos en los comicios del pasado 6 de diciembre tomaron posesión de la Junta Directiva de Venezuela y Henry Ramos Allup, elegido como el presidente de esta mesa legislativa, emitió un contundente, claro y fuerte discurso de posesión en representación de toda la bancada opositora de su país.

Dos puntos sobresalieron en su discurso, uno de ellos es la defensa de aprobar la Ley de Amnistía y Reconciliación, un evento que favorecería a los 75 presos políticos, también opositores del oficialismo en Venezuela. De otro lado la Mesa de Unidad Nacional espera plantear en un término de seis meses un mecanismo que permita cambiar el actual gobierno a través de un medio constitucional, un medio democrático.

Junto a Ramos Allup fueron también elegidos Enrique Márques como vicepresidente y José Simón Calzadilla como segundo vicepresidente; además Roberto Marrero, abogado de Leopoldo López juró como secretario y José Luis Cartaya juró como subsecretario.

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Entre tanto, el también líder opositor, Henrique Capriles, dijo que esta no debe ser considerada la Asamblea de la oposición sino como la Asamblea de la solución, y que por ningún motivo se debe defraudar la confianza del pueblo que la eligió

Venezuela atraviesa una tensa situación económica y política. Las cifras indican un déficit fiscal de 20% del PIB, 200% de inflación y el desplome de los precios del crudo, fuente del 96% de sus divisas.