Acusándolas de actuar de forma injerencista y parcializada, el mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, ordenó la expulsión de las misiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que han denunciado las graves violaciones contra quienes desde el pasado abril se han manifestado para exigir la renuncia del presidente tras 11 años en el poder.

Con esta decisión Ortega, incumple el acuerdo firmado con la CIDH en junio, mediante el cual se instaló el Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua, Meseni, que alertó sobre posibles ejecuciones extrajudiciales en las protestas que fueron brutalmente reprimidas y han dejado cientos de muertos.

El Gobierno también expulso al Grupo Internacional de Expertos Independientes, que vigilaba las la situación de derechos humanos en Nicaragua y que iba a presentar su último informe sobre la crisis mañana.

La CIDH rechazó la decisión y denunció el agravamiento de la represión y el cierre de los espacios democráticos en Nicaragua.