Daniel Ortega, actual mandatario de Nicaragua, logró prolongar por cinco años más su periodo presidencial que ostenta desde el 2007 y un monopolio de poder digno de la dictadura de Anastasio Somoza a la que combatió.

A partir de ahora su esposa, Rosario Murillo, será la vicepresidenta y seguirá controlando todas las declaraciones de los funcionarios. Mientras que sus hijos continuarán en los cargos que tienen dentro del gobierno: Laureano como asesor presidencial de Pro Nicaragua, una agencia que promueve la inversión extranjera; Carlos, Juan Carlos, Daniel, Maurice, Camila y Luciana, manejarán los canales de televisión de Nicaragua tanto los privados como los públicos y Rafael seguirá comandando la radio y los portales digitales.

La tercera reelección se produjo sin ninguna participación de la oposición, ni observación internacional de la Unión Europea y de la OEA, y con el Tribunal Electoral controlado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional, que es su partido.

Los 4.34 millones de nicaragüenses convocados a las urnas votaron según los analistas para cumplir un trámite.

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Con esta elección Ortega seguirá manejando los hilos políticos del país, la prensa y los negocios locales y extranjeros.