El sumo pontífice realizó el viacrucis en el que los niños han sido los protagonistas y que, por segundo año consecutivo, se ha celebrado en una vacía Plaza de San Pedro del Vaticano por la pandemia, y no en el Coliseo, como era habitual.

El papa Francisco presidió la ceremonia de la Pasión de Cristo, y en una postura difícil, por su edad y problemas con el nervio ciático, se recostó en el suelo para orar sobre un cojín de terciopelo ante el Altar de la Confesión (bajo el que descansan los restos del Apóstol Pedro).

La postura del papa, no conocida por muchos, es propia de los oficios durante el Viernes Santo y es señal de obediencia humilde en la que hace una hermosa oración. 

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Según Infobae, durante la ceremonia, el predicador de la Casa Pontífice mencionó “se llama hermano a toda persona humana. Quien no ama a su hermano, significa que no ama a su prójimo”.

Sobre las 21:00 (hora Vaticano), el sumo pontífice dio inicio al viacrucis y quiso tener un gesto especial con los niños, quienes son los que más han sufrido por la pandemia del coronavirus y fueron los autores de las meditaciones que se han leído en el viacrucis.

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Francisco ha confiado por primera vez la preparación de las reflexiones a los niños y las han escrito el grupo de los scout Agesci “Foligno I”, en Umbría (centro de Italia), y los que van a la parroquia romana de Santi Martiri de Uganda.

Han comenzado con esta frase: “Tú sabes que también nosotros los niños tenemos cruces, que no son ni más livianas ni más pesadas que las de los mayores, pero que son verdaderas cruces, que sentimos pesadas también de noche. Y sólo Tú lo sabes y las tomas en serio. Sólo Tú”.

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Los niños han contado sus experiencias y sus miedos a lo largo de las 14 estaciones en las que se divide el camino de Jesús hacia su crucifixión y que el papa ha escuchado en silencio, sentado en el sagrado de la plaza de San Pedro.

Han hablado de sus madres, de sus abuelos fallecidos, de su tristeza y su soledad, y de los problemas que más les afectan como la dislexia o la inclusión.

 

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Las imágenes que acompañaron a las diferentes estaciones son dibujos realizados por niños y jóvenes de la Casa Familiar “Mater Divini Amoris” y la Casa Familiar “Tetto Casal Fattoria”.

El Viernes Santo es el segundo día del Triduo Pascual y recuerda la pasión de Cristo y su calvario hasta ser crucificado.

El pontífice continuará este sábado con la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección celebrará una misa en la plaza de San Pedro del Vaticano y después impartirá la tradicional bendición “Urbi et Orbi” (A la ciudad y al mundo), sin apenas fieles.