Peregrinos de todo el mundo, así como palestinos, empezaron a congregarse desde tempranas horas de la mañana cerca de la Basílica de la Natividad, construida sobre la gruta donde nació Jesús según la tradición cristiana, para celebrar la Navidad.

En un ambiente festivo, se escucharon por los altavoces cánticos de Navidad en árabe.

«Es una gran oportunidad estar en un lugar tan simbólico de la Navidad», afirmó Léa Gudel, una estudiante francesa de 21 años.

En 2017, las celebraciones de Navidad en Belén, quedaron ensombrecidas por las tensiones derivadas tras el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel.

Esta decisión unilateral provocó manifestaciones casi diarias en los territorios palestinos, incluso Belén, ciudad separada de Jerusalén por un muro erigido por las autoridades israelíes.

Tras varios años de retroceso en las visitas, debido a las consecuencias del conflicto israelo-palestino, Belén ha tenido en 2018 el flujo de visitantes más importante, según responsables palestinos encargados de turismo.