Al menos 15 periodistas de origen latino sufrieron agresiones durante su trabajo en la cobertura de las protestas en Estados Unidos.

Esto tras la muerte de George Floyd, un hombre afroamericano detenido por la policía, según Dagmar Thiel, directora de Fundamedios.

La organización, establecida en 2017, aboga para que los periodistas hispanos practiquen la libertad de prensa sin restricciones y promuevan oportunidades de redes regionales en las Américas.

El trabajo de la prensa en las manifestaciones que siguieron a la muerte el 25 de mayo de George Floyd, sometido a la fuerza policial en Mineápolis (Minesota) «se ha visto dificultado por agresiones a decenas de periodistas, fotógrafos y camarógrafos que reportan los hechos en las principales ciudades«.

Según U.S. Press Freedom Tracker, desde el 26 de mayo y hasta este lunes 45 periodistas han sido arrestados, se registra 180 ataques de los cuales 149 fueron de la policía, y hubo 40 incidentes de daños en los equipos y salas de redacción de los medios.

Los ataques incluyeron 67 asaltos físicos, de los cuales 42 de parte de la policía, 40 incidentes en los cuales los periodistas fueron atacados con gas lacrimógeno y 23 en los cuales fueron blanco de aerosoles de pimienta, y 69 en los que fueron atacados con balas de goma u otros proyectiles.

De los 15 casos de periodistas agredidos mencionados por Fundamedios, ocho consistieron en ataques físicos de agentes policiales y siete fueron detenidos de manera arbitraria.

Tres de los periodistas eran mujeres.

El caso más grave es el de la fotógrafa independiente Linda Tirado, quien, cuando cubría los incidentes en Mineápolis el 29 de mayo, recibió el impacto de una bala de goma en el ojo izquierdo y perdió la visión.

El 30 de mayo ocurrió en Minesota una agresión contra un equipo de la agencia de noticias Reuters, incluido el camarógrafo Julio César Chávez.

Un día después, Adolfo Guzmán López, de KPCC, fue alcanzado por una bala de goma en Long Beach (California) y el fotógrafo Luis Cinco, de Los Angeles times, fue agredido y su equipo dañado.

El 1 de junio en Las Vegas los reporteros de Univisión Alexander Zapata y Fernando Rentería recibieron impactos de balas de goma.

Ese mismo día la reportera del programa Primer Impacto Paula Rosado recibió un impacto de bala de goma en su pierna cuando transmitía en vivo desde Santa Mónica (California).

Según el informe de Fundamedios «la primera detención arbitraria de miembros de la prensa de origen latino ocurrió el 29 de mayo cuando los periodistas de CNN Omar Jiménez, Bill Kirkos y Leonel Méndez fueron detenidos mientras reportaban desde Minneapolis«.

Esa noche y en la misma ciudad el fotoperiodista Tom Avilés, de la cadena WCCO, una filial de CBS, recibió el impacto de una bala de goma y luego fue arrestado, según el informe que da cuenta de otros hechos similares.