“No es mi presidente”. Esa es la consigna de las marchas en Estados Unidos en contra de la elección del magnate Donald Trump.

Ya son cinco días de protestas. A las afueras de la Casa Blanca se mantiene un grupo en vigilia permanente en rechazo al nuevo mandatario.

Más de 8.000 personas salieron a las calles de Los Ángeles para unir su voz de indignación ante la nueva administración. La manifestación fue convocada por organizaciones de inmigrantes locales.

Las personas que protestan además de rechazar la elección de Trump, han criticado el sistema electoral y piden una restructuración para que se tenga en cuenta el voto popular que le dio la victoria a Hillary Clinton.

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Mientras los indignados siguen tomándose las calles, Trump anunció que deportará de manera inmediata a tres millones de inmigrantes con antecedentes judiciales y mantiene la idea de construir el muro con México pero dice que en algunas partes de la frontera será una Valla.