La vacuna desarrollada por los laboratorios Pfizer y BioNTech conserva prácticamente toda su eficacia frente a las variantes británica y sudafricana del virus del COVID-19, informaron las dos empresas en un comunicado este jueves.

Los test in vitro realizados con el virus original y las mutaciones registradas «no demostraron la necesidad de una nueva vacuna», según los dos laboratorios.

Sin embargo, siguen «vigilando estas variantes y están listos para reaccionar» si alguna de ellas finalmente resiste a la vacuna.

Publicidad

Los autores enfrentaron los anticuerpos generados por 20 personas vacunadas con las dos dosis Pfizer-BioNTech durante los ensayos clínicos a tres mutaciones del virus SARS-CoV-2 creadas en un laboratorio y que incluían las principales mutaciones de las variantes británica y sudafricana del virus.

Estas mutaciones se sitúan en la proteína Spike (espícula) del coronavirus, esas puntas tan características que están en su superficie y le permiten adherirse a las células humanas para penetrarlas.

«El plasma de los individuos que recibieron la vacuna Pfizer-BioNTech neutralizó todas las variantes del virus SARS-CoV-2 probadas», subrayaron.

Aunque reconocieron que la neutralización fue «ligeramente más débil» en las tres mutaciones de la variante sudafricana, que en las tres mutaciones de la variante británica.

Un estudio precedente de investigadores sudafricanos, publicado la semana pasada, ya señaló esta mayor resistencia de la variante sudafricana.

No obstante, creen que la «flexibilidad de la vacuna, basada en la tecnología del ARN mensajero», que inyecta en el cuerpo hebras de instrucciones genéticas que dicen a nuestras células qué hacer, es «apropiada para desarrollar nuevas versiones de la vacuna si es necesario».