La justicia de Estados Unidos dictó las primeras sentencias contra policías blancos que, en 2017, golpearon a un manifestante afroamericano sin saber que en realidad era un compañero que trabajaba de incógnito.

Un juez federal condenó el martes a Randy Hays, de 34 años, a más de cuatro años de prisión tras declararse culpable de “uso injustificado de la fuerza”, según documentos judiciales.

El jueves, su exnovia Bailey Colletta, que trató de encubrirle, recibió una pena condicional de tres años de prisión por falso testimonio, según el periódico local Saint Louis Dispatch.

En junio, otro agente, Dustin Boone, fue declarado culpable por un jurado. Será condenado el 15 de septiembre, exactamente cuatro años después del suceso que se volvió emblemático del abuso policial en Estados Unidos.

 

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En septiembre de 2017, en la ciudad de San Luis, en el centro de Misuri, ocurrieron grandes protestas tras la absolución de un policía blanco que había matado a un hombre negro durante una persecución en 2011.

Creyendo que era un manifestante, policías blancos “tiraron al suelo y golpearon” al policía afroamericano vestido de civil Luther Hall, “aunque estaba cooperando y no suponía ninguna amenaza física”, según la acusación.

En febrero, San Luis acordó pagar a Hall cinco millones de dólares para resolver una demanda civil.