Este martes, una gigantesca capa de polvo cubrió varias ciudades de la Península Ibérica y las Islas Baleares impulsada por la borrasca Celia. Este fenómeno ha puesto en alerta a las ciudades por la calidad del aire “extremadamente desfavorable” y por algunas “lluvias de barro”.

Desde Samur-Protección Civil han recomendado hidratarse, cerrar ventanas, salir con mascarilla y limitar la actividad física al aire libre en este episodio de calima que, aunque no es la primera vez que se produce en España -y de hecho es habitual en puntos de Canarias-, no se daba con esta intensidad desde hacía varias décadas.

En ciudades como La Alhambra de Granada se han visto con el cielo cubierto por polvo en suspensión procedente del desierto del Sáhara.