La vacuna desarrollada por la bioetecnológica Moderna con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) reveló el precio que le pondrá a su producto.

Recientemente, esta vacuna generó una «robusta» respuesta inmunitaria al frenar la replicación del nuevo coronavirus en los pulmones y nariz de monos.

«Es la primera vez que una vacuna experimental contra la COVID-19 probada en primates muestra su capacidad de producir un rápido control viral en las vías respiratorias superiores», dijo el NIH.

Además, esta es una de las dos vacunas occidentales, junto con la elaborada por la Universidad de Oxford y la farmacéutica australiana AstraZeneca, que comenzó a ser experimentada a gran escala en humanos.

Ahora que Moderna entrará en la fase tres de pruebas, el diario Financial Times reveló que su costo sería de entre USD 50 a USD 60 por tratamiento, o USD 25 a USD 30 por dosis (entre $90.000 y $111.000 colombianos aproximadamente con la tasa de cambio actual).

Este precio regiría para Estados Unidos y los países de altos ingresos que la compañía dijo que tendría como prioridad.

Demasiado costosa

El precio de la vacuna de Moderna parece elevado, si se compara con otros laboratorios que también anunciaron a los gobiernos cuánto cobrarán por sus desarrollos contra la COVID-19.

Pfizer y BioNTech la semana pasada, en un acuerdo de pre-pedido con el gobierno de los Estados Unidos, señalaron que cada dosis podría valer USD 19,50 ($72.000 colombianos).

AstraZeneca, que trabaja en colaboración con la Universidad de Oxford, firmó un acuerdo para su posible vacuna con Alemania, Francia, Países Bajos e Italia, que podría costar entre 3 y 4 dólares por dosis (cerca de $11.000).

Según Financial Times, Moderna tendrá en cuenta factores como el tamaño de los pedidos y el momento de la entrega para el precio de su vacuna.

Pero lo que sí está claro es que «no la venderán a costo», como lo señaló el presidente de Moderna, Stephen Hoge, en una audiencia del Congreso de Estados Unidos celebrada la semana pasada.

La declaración del directivo contrasta con la de compañías como AstraZeneca, que fueron claras en que no buscarían obtener ganancias de las ventas de sus vacunas en caso de que se demuestre su efectividad contra el coronavirus.

Por supuesto, las declaraciones de los laboratorios han generado preocupación entre políticos y activistas, ante la posibilidad que los países más pobres se queden afuera de la lucha por el acceso a las vacunas.