El primer palestino, Rami Hamdallah, iba a visitar una planta de tratamiento de agua cuando explotó un artefacto al paso de la caravana oficial, un ataque que fue condenado por la Unión Europea.

Hamdallah salió ileso, pero seis miembros de su cuerpo de seguridad resultaron heridos.

Las autoridades palestinas responsabilizaron al grupo terrorista Hamas del ataque y relacionaron el atentado con el hecho de que los islamistas aún controlen todos los servicios de seguridad de la franja.