Los seguidores del Partido de los Trabajadores de Brasil no permitieron que el público escuchara el saludo del presidente interino de ese país a los deportistas olímpicos.

Con un discurso de menos de 10 segundos el presidente interino de Brasil, Michael Temer, dio por inaugurados los Juegos Olímpicos, en medio de los abucheos del público por la crisis política y económica que vive el país.

Los brasileños están en las calles para manifestar frente al público olímpico su rechazo al presidente Temer, a quien consideran que logró el poder mediante un golpe del congreso contra la presidenta titular Dilma Rousseff.

Una maleta abandonada donde terminaba la competencia de ruta de ciclismo prendió las alarmas y las autoridades detonaron, de manera controlada, el objeto sospechoso.

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El Senado no aceptó la tregua olímpica, que pedía el presidente encargado Michael Temer, y sigue adelante en el juicio político contra la mandataria suspendida, Dilma Rousseff por haber presuntamente violado normas en el presupuesto.

El próximo martes 9 de agosto, el informe que pide destituir a Rousseff será sometida a una primera votación en el pleno del Senado.

Además de la policía antidisturbios que lucha por controlar manifestaciones de seguidores y críticos de Rousseff, la amenaza de un atentado terrorista ha llevado al país a blindarse con más de 20.000 militares, 1.000 vehículos, 174 motocicletas, helicópteros y carros de combate blindados, buques y embarcaciones. Las protestas, según dicen, sucederán durante todos los 16 días de los olímpicos.