Con una hora de retraso respecto al horario previsto, por reuniones de última hora con sus aliados secesionistas, el presidente catalán, Carles Puigdemont, declaró la independencia de esta región española, aunque suspendió sus efectos para abrir un proceso de diálogo.

El líder regional se dirigió ante el Parlamento donde evaluó los resultados del referéndum ilegal independentista del pasado 1 de octubre, en el que más de 2,2 millones de personas “votaron contra el miedo generado por la actuación policial”.

Asumo el mandato del pueblo para que Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de República

Puigdemont

“Hoy y desde hace ya muchos años, la relación con España no funciona y nada se ha hecho para revertir la situación que se ha hecho insostenible. Un pueblo no puede ser obligado, contra su voluntad, a pertenecer donde no quiere”, dijo.

Recordó que durante mucho tiempo ha reclamado un referéndum como el celebrado en Escocia pero se ha encontrado con «una negativa radical y absoluta» del Gobierno español.

Entre los agravios mencionó lo que considera «menosprecio» a la lengua y la cultura catalanas, la falta de inversiones y la decisión del Tribunal Constitucional en 2010 de recortar el «Estatut» (norma básica en Cataluña) que había sido aprobado en consulta popular unos años antes.

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Puigdemont se comprometió a «desescalar la tensión» generada por ese referéndum y agregó que Cataluña es «un mismo pueblo», en el que caben los que piensan de modo diferente.

REDACCIÓN INTERNET -CM&