Cuando el expresidente Rafael Correa llegó a La Maná, una población a 115 kilómetros al suroeste de Quito, fue recibido a punta de huevos y tomates.

Correa estaba montado en un camión promocionando el voto negativo a un referendo propuesto por su sucesor, el actual mandatario ecuatoriano Lenín Moreno.

En el momento en que empezaron a arrojarle objetos, sus acompañantes sacaron escudos y sombrillas para protegerse.

El referendo propuesto por Moreno consultará a los ecuatorianos, entre otras cosas, sobre la continuidad de la reelección indefinida, que de ser rechazada dejaría a Correa sin posibilidades de acceder nuevamente al poder en caso de que lo buscara.

Nicolás Guzmán