A sus 64 años, Stephen Paddock ejecutó una de las peores masacres en la historia del país. Vivía en una comunidad de jubilados a unos 130 kilómetros al noreste de Las Vegas, cerca de la frontera con Arizona, donde las autoridades encontraron otras 18 armas y varios explosivos.

Allí vivía con Marilou Danley, su novia de 62 años, quien en un principio fue vinculada a la investigación, pero las autoridades descartaron esta posibilidad.  Paddock no tenía antecedentes penales ni multas de tránsito, tampoco tenía hijos.

Entre sus aficiones estaba frecuentar casas de apuestas y casinos durante varios días, llegando a ganar grandes sumas de dinero.

Los registros del tirador que provocó estas terribles escenas muestran que poseía licencias para cazar y para pilotar pequeños aviones, de hecho dos avionetas estaban registradas a su nombre.

También tenía inversiones inmobiliarias incluyendo casas y apartamentos en varios estados.

Su padre, Benjamin Patrick Paddock, tuvo una historia problemática: fue condenado en 1961 a 20 años de prisión por robos a bancos. Siete años después escapó de la cárcel y fue incluido en la lista de los diez más buscados del FBI.

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Ahora, casi 50 años después, el apellido de la familia vuelve a ser noticia, en este caso por una terrible masacre que reabre el debate del control de armas en territorio estadounidense.

NURY ROJAS – CM&