Hope Hicks, de 31 años y quien dio positivo para COVID-19, es la asesora más cercana del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Asimismo, es la directora interina de Comunicaciones de la Casa Blanca y quien acompañó el miércoles a Trump en el avión presidencial Air Force One a Minesota para un acto de campaña.

Horas después de ese evento, la asesora Hope Kicks fue diagnosticada con el nuevo coronavirus COVID-19.

El diagnóstico positivo de la funcionaria despertó los rumores sobre un posible contagio de Donald Trump y la primera dama Melania.

Rumores que un par de horas después, entrada la madrugada de este viernes fueron confirmados por la Casa Blanca y el propio presidente Trump, él y su esposa contrajeron el COVID-19.

Esta noche la Primera dama y yo dimos positivo de COVID-19. Empezaremos inmediatamente nuestro proceso de cuarentena y de recuperación. ¡Superaremos esto juntos!”, escribió Trump en Twitter.

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Hicks, conocida por su lealtad y bajo perfil público, acompaña a Trump desde cuando inició su aspiración a la Casa Blanca.

Creció en Greenwich, estado de Connecticut, estudió en la Escuela Secundaria de la ciudad y se destacó por su alto rendimiento.

Junto con su hermana, fueron los rostros de las «Aventuras del Reloj de Arena«, una serie de novelas sobre una niña de 10 años que viaja en el tiempo.

Tras graduarse de la universidad, logró iniciar su vida laboral en una firma de comunicaciones en Nueva York.

En dicha labor, conoció a Ivanka Trump, la hija del presidente y empezó a tener contacto con la prestigiosa familia.

En 2016 se convirtió en la portavoz de la campaña presidencial de Donald Trump y luego de llegar Washington, se incorporó como funcionaria de la Casa Blanca.

Para el año 2018, Hope Hicks renunció a su cargo tras ser llamada a declarar ante el Congreso por la investigación de la supuesta injerencia rusa en las elecciones que ganó Trump.

Su nuevo futuro se estableció en California, donde empezó a trabajar como alta ejecutiva en la Corporación Fox.

Pero su fin en la Casa Blanca no terminó allí, en febrero de este año, el propio Donald Trump la persuadió para que volviera, no en el área de comunicación, sino como asesora directa del mandatario.