Exbanquero y del Opus Dei pero ante todo anticorreísta, Guillermo Lasso conquistó el poder para la derecha conservadora en Ecuador tras sobreponerse a dos derrotas en las urnas que parecían haberlo liquidado.

Lasso revivió políticamente a los 65 años y este domingo venció en segunda vuelta a Andrés Arauz, un economista casi tres décadas menor que él y delfín del expresidente Rafael Correa (2007-2017).

El conservador venía de caer en la primera vuelta del 7 de febrero, pero se recuperó en el balotaje y se impuso con al menos el 52,51% de los apoyos. Antes de que terminara el 100% del escrutinio, su rival concedió la derrota.

 

 

Desde hace años he soñado con la posibilidad de servir a los ecuatorianos para que el país progrese, para que todos podamos vivir mejor. Hoy, ustedes han resuelto que eso sea así“, señaló en su discurso de victoria en su fortín de Guayaquil.

En vísperas del balotaje, un Lasso de canas y bastón, aunque remozado en su atuendo (vaqueros y zapatos deportivos rojos), ya se mostraba seguro de su triunfo. “Voy a ganar, amigo“, le dijo a un periodista de la AFP. El 24 de mayo asumirá la banda presidencial.

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Lasso hizo suya la sentencia de persiste y vencerás. Con el regreso a la democracia en 1979, la derecha fue la opción preferente en las urnas hasta 1996, tras lo cual vino una década de inestabilidad con gobiernos de opción diferente que no completaron su mandato.

 

 

El panorama cambió radicalmente con la llegada de Correa y su socialismo del siglo XXI, quien de paso se convirtió en la bestia negra del apacible exbanquero nacido en Guayaquil.

En 2013, Lasso perdió estrepitosamente en primer turno con Correa y en 2017 volvió a caer, pero ya en segunda vuelta y por estrecho margen con Lenín Moreno, el exvice y hoy adversario del exmandatario socialista.

 

Flexible y bromista

 

Una fuente que trabaja de cerca con Lasso lo describe como muy creyente pero flexible. “Hace algunos años viene abriendo su mente y respetando las decisiones de otras personas más allá de lo que él pueda pensar“, contó bajo reserva.

Además “es un hombre muy inteligente, sensible. Eso sí, es muy ordenado; super chistoso, le encanta hacer bromas, burlarse de él mismo“, agregó.

 

 

En campaña planteó que los electores debían escoger entre “dos modelos: volver al pasado de la violación de derechos humanos, corrupción, mal manejo de la economía” o “del futuro que conduzca a la prosperidad, a una sociedad libre, democrática y de oportunidades“.

Lasso encarnó ese mensaje de renovación paradójicamente ante un rival mucho más joven que él. El nuevo mandatario ecuatoriano está a favor de los acuerdos de libre comercio, por lo que -dijo- de manera urgente su país será parte de la Alianza del Pacífico (Colombia, Chile, México y Perú).

De una familia de clase media, es el último de 11 hermanos y adquirió fama como banquero, escalando hasta la presidencia del Banco de Guayaquil, uno de los más grandes del país y del que sigue siendo de los principales accionistas.

Se separó de la actividad bancaria en 2012, cuando fundó el movimiento Creando Oportunidades (CREO), que en su momento contó con el respaldo de la derecha. Sobre su pasado como banquero cabalgan sus opositores.