“¿Debe el Reino Unido permanecer en la Unión Europea o debe abandonarla?”. Esa será la pregunta que contestarán el próximo jueves los británicos.

Todos hacen campaña a favor y en contra de esta medida, pero la balanza se inclinó por la opción de permanecer en la Eurozona, luego del asesinato de la diputada Jo Cox, hace dos días. Su asesino, Thomas Mair, tiene vínculos con la extrema derecha y tiene problemas mentales. En la audiencia solo atinó a decir muerte a los traidores, libertad para Reino Unido.

El Brexit, como ha sido llamado este referendo, según la última encuesta marca el sí en 46% frente al 43% partidario de la salida.

El primer ministro de Reino Unido, David Cameron, recalca que esta votación será una decisión existencial sin retorno y que la salida sería un acto de autoflagelación económica. El Ministro de Finanzas Británico ha dicho que de ganar el SI el próximo 23 de junio, obligará a adoptar recortes. El plan de ajuste de urgencia sería de unos 38.000 millones de euros, la mitad a través de una subida de impuestos y la otra recortando el gasto público.

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Los integrantes de la Unión Europea han dicho que prefieren conceder peticiones económicas a Londres para evitar la desestabilización de la zona en tiempos de crisis económica y de incremento de la población de refugiados.