El ministro británico de Interior, Sajid Javid, confirmó que ha firmado la solicitud de extradición del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, a Estados Unidos, que lo quiere juzgar por 18 cargos, entre ellos por espionaje.

El australiano, detenido en el Reino Unido, comparecerá mañana ante un tribunal de Londres en otra audiencia preliminiar, en su lucha legal contra su entrega a EE.UU., que le reclama por haber conspirado para supuestamente interceptar ordenadores del Pentágono.

En mayo un jurado de Virginia (EE.UU.) presentó 18 nuevos cargos contra él, acusado de espionaje y de publicación de documentos altamente clasificados, lo que podría suponerle una condena de hasta 170 años, según el diario The Washington Pos.

Javid se refirió al caso Assange, en declaraciones a la emisora británica BBC Radio 4. «Estoy muy satisfecho de que la Policía finalmente lo haya capturado y que se encuentre ahora encarcelado porque ha infringido la legislación británica», dijo.

«Ayer firmé la orden de extradición y la certifiqué y será presentada ante la corte mañana», agregó el ministro, que aclaró que es el tribunal el que tiene ahora «la decisión final» sobre el futuro de Assange.

También un portavoz de la cartera de Interior británica indicó en un comunicado que Assange fue detenido «con relación a una petición de extradición provisional procedente de Estados Unidos, acusado de delitos que incluyen el mal uso de ordenadores y la desclasificación desautorizada de información relativa a la defensa nacional».

Agregó que, ahora, Interior ha recibido «la solicitud (de EE.UU.) completa de extradición, que ha sido certificada por el ministro de Interior (Sajid Javid)».

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El pasado 11 de abril, Assange fue detenido por agentes británicos poco después de que el actual presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, zanjara el asilo diplomático.

EE.UU. acusa al activista de conspiración para infiltrarse en sistemas informáticos, al acordar descifrar la clave de un ordenador del Pentágono con información clasificada.

Según sostiene Washington, en marzo de 2010, el australiano se coordinó con la exsoldado Chelsea Manning -por aquel entonces analista de Inteligencia del Departamento de Defensa bajo el nombre de Bradley Manning- a fin de acceder a material clasificado del Gobierno.