Santiago, el adolescente de 15 años que asesinó a sus padres y hermano de 10 años tras una discusión, fotografió los cadáveres de su familia, limpió la casa, se hizo pasar por ellos durante tres días y se dedicó a jugar con su PlayStation hasta el día de su detención en España.

La madre del joven estaba enojada por las malas calificaciones de Santiago en el colegio, por lo que le habría dicho que trabajaría con su padre en el campo y le prohibió el wifi, la computadora y usar su PlayStation.

Pero luego de discutir los castigos, el adolescente decidió buscar la escopeta de caza de su padre y dispararle un tiro por la espalda y otro para rematarla. Después persiguió a su pequeño hermano, que trataba de escapar, y le disparó dos veces por temor a que lo “delatara”.

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Posteriormente, esperó que su padre llegará del trabajo, se escondió tras la puerta de la cocina, y le disparo en la mandíbula. El hombre que aún estaba vivo forcejeó con su hijo, pero este volvió a tomar el arma y le disparó dos veces. Lo mató argumentando “que se iba a enfadar” por lo que había hecho con su mamá y hermano.

El adolescente escondió los tres cadáveres en el cobertizo que estaba junto a su casa.

Después de cometer el crimen envió mensajes a través de los celulares de sus padres, haciéndose pasar por ellos, argumentando que no podían ir a trabajar porque tenían COVID, al igual, entregó la misma excusa al colegio de su hermano. Además, se puso a limpiar la casa, se duchó, se preparó la comida y se encerró en su cuarto a jugar PlayStation.

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Sin embargo, pasados algunos días, la hermana de la madre se preocupó por no saber nada de la familia. Al llegar a la casa, el adolescente le dijo que estaban durmiendo, pero ella no le creyó y amenazó con llamar a la Policía.

Por lo anterior, el adolescente le confesó haber asesinado a su familia: “Mira, los he matado. He matado a papá, a mamá y a mi hermano”, y luego le mostró fotografías de los cadáveres.

Al momento de ser detenido, Santiago llevaba ropa de su padre, por lo que las autoridades le ofrecieron cambiarse con su ropa, pero este se negó.

Durante el interrogatorio el adolescente respondió con frialdad a todas las preguntas sobre el asesinato de su familia y entregó los macabros detalles que ahora se conocen del caso.