Un presó torturó hasta la muerte a tal vez el peor pedófilo de Inglaterra, porque quería que «sintiera lo que sintieron todos esos niños», dijo ante un tribunal.

El violador se llamaba Richard Huckle, de 33 años, quien abusó de alrededor de 200 niños (incluso bebés) vulnerables, fue presuntamente asesinado «a sangre fría» por Paul Fitzgerald, otro reo.

Fitzgerald llevó a cabo un «ataque prolongado diseñado para humillar y degradar» al pedófilo en la cárcel de Full Sutton en octubre del año pasado.

El juez escuchó cómo Huckle fue estrangulado con un cable eléctrico en su celda, antes de que un bolígrafo fuera insertado a la fuerza en su cerebro como golpe final.

A continuación les contamos un resumen de las declaraciones del preso que le quitó la vida al pedófilo Huckle, recogida por medios británicos como Metron y Mirror.

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Terrible tortura

En el juicio, se conoció que Richard Huckle sufrió múltiples golpes en la cara y uno en el riñón con un arma afilada hecha de un cepillo de dientes derretido.

También se le insertó un utensilio de cocina, porque Fitzgerald querría darle una «muestra» de lo que sometió a sus víctimas.

Según el gerente del equipo de salud mental en la prisión, Fitzgerald le dijo que le hubiera gustado cocinar las partes del cuerpo de la víctima.

Asimismo, supuestamente le dijo que su ataque era «justicia poética».

Para Fitzgerald, su crimen se justificó por que era «un hombre que viola y abusa de los niños por diversión. También podría haberlos matado. Me inclino a pensar que hizo algo peor que simplemente violarlos».

Para el fiscal del caso, «este fue un ataque cuidadosamente planeado y ejecutado (…) el Sr. Huckle fue sometido a un ataque prolongado diseñado para humillarlo y degradarlo».

La historia de Huckle

Richard Huckle admitió 71 cargos de abuso sexual contra cerca de 200 niños en Malasia durante nueve años, algunos de tan solo seis meses.

El monstruo apuntó a los jóvenes vulnerables mientras trabajaba como voluntario en orfanatos en Malasia.

Fue arrestado cuando lo detuvieron en el Aeropuerto de Gatwick en 2014 y en 2016 fue sentenciado a 22 cadenas perpetuas.