Rusia condenó hoy el bombardeo perpetrado por Estados Unidos contra las posiciones de las milicias proiraníes en Siria, el primer ataque ordenado por el presidente estadounidense, Joe Biden, desde su llegada al poder.

“Condenamos categóricamente tales acciones. Llamamos al respeto incondicional de la soberanía e integridad territorial de Siria”, dijo en su rueda de prensa semanal la portavoz de Exteriores, María Zajárova.

La diplomática confirmó el “rechazo de cualquier intento de convertir el territorio sirio en un teatro para ajustes geopolíticos”.

Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin, principal aliado del líder sirio, Bachar al Asad, aseguró por su parte en su rueda de prensa diaria que Moscú sigue “muy atentamente” la situación y está “en permanente contacto con los colegas sirios”.

A su vez, varios diputados y senadores rusos consideraron hoy “ilegítimo” el ataque aéreo y advirtieron que podría agravar aún más las tensas relaciones entre Washington y Teherán, especialmente con respecto al acuerdo nuclear.

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En noviembre pasado el presidente ruso, Vladímir Putin, mantuvo una videoconferencia con su homólogo sirio en la que apoyó los esfuerzos de Damasco para garantizar el retorno de los refugiados al país árabe.

Putin, que ordenó en 2015 la intervención militar en Siria para evitar el derrocamiento de Asad, cuenta con dos bases militares en el país.

Según informó el Observatorio de Derechos Humanos, al menos 22 combatientes de milicias proiraníes murieron este viernes en el bombardeo de la aviación estadounidense en la provincia de Deir al Zur, en el este de Siria.

El Pentágono, por su parte, explicó que esta acción es la respuesta a recientes ataques contra tropas estadounidenses y de la coalición internacional que lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico en Irak, así como de “continuas amenazas” contra este personal, días después del último ataque contra su embajada en Bagdad.